Desde el desayuno hasta la última taza de té del día es importante para el organismo, para la energía con la que te levantarás al día siguiente. Sólo unos pequeños cambios te ayudarán a lograrlo.

Llevar una vida sana no es tan difícil como piensas, sólo es cuestión de empezar y pronto te acostumbrarás. Empieza con el desayuno sustituyendo la mermelada de las tostadas por un poco de aguacate y un chorrito de limón. La fibra del aguacate y las grasas saludables monoinsaturadas reducen el colesterol y te mantendrán saciado para evitar las tentaciones.

Puedes elegir un desayuno más salado con las tortitas de maíz untadas con jamón york y queso. Las tortitas de maíz tienen la mitad de calorías y el doble de fibra que las que son solo de harina.

Las salsas ya sea mayonesa, mostaza, tomate… deberían ser sustituidas por el hummus que no tiene ni la mitad de calorías que la mayonesa. Al acabar de comer sentirás el estómago más ligero.

Olvídate de los zumos y cómete una buena pieza de fruta. Los zumos envasados contienen mucho azúcar que no deberías consumir.

Y para la cena es mejor sustituir los alimentos pesados por verduras, pescados y carnes blancas.

 

Cambia tus hábitos alimentarios

Fotos de tapasmagazine