En la vida existen partes positivas y negativas y hay que aprender a vivirlas y a ver el lado bueno de cada momento que vivimos para poder seguir adelante. Desde que nacemos nos esperan 4 etapas de la vida que tenemos que afrontar.

Cada etapa que forma la vida viene unida de ciertas crisis que debemos saber identificar. La infancia es la primera de las etapas y bien si es para la gran mayoría un periodo dulce y divertido, hay niños que nacen en un hogar desestructurado, inestable y donde no reciben cariño. En esta etapa hay que dejar que los niños jueguen, se diviertan, creen, imaginen y sueñen.

La adolescencia y la juventud es donde se forma la personalidad ya que es el momento de encajar en el mundo y quererse a uno mismo. Es un momento de la vida donde se gestan las primeras crisis con el cuerpo por cumplir los cánones de belleza. Y sobretodo la socialización con las demás personas.

La madurez se caracteriza por la consecución de la estabilidad tanto emocional como laboral. A veces uno tiene una estabilidad en el trabajo pero no se siente a gusto y quisiera cambiar pero no se atreven. Aquí también se produce el efecto de estar desesperado por encontrar una pareja y formar una familia. Lo que hay que hacer es dejar que la vida siga su curso.

Y por último la vejez donde la gran mayoría asegura que es cuando se puede gozar realmente de la vida aunque a veces se caracterice un poco por la soledad en el caso de que tus hijos trabajen fuera o seas viudo. Lo primordial es saber vivir cada una de las etapas al máximo.

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