Cuando te lavas el pelo piensas que dejará de caerte durante los tres días que aguanta limpio, pero en el primer instante en que te lo enjuagas puedes comprobar cómo la bañera se llena de pelos. Nosotros sabemos porqué.

Sólo es cuestión de estrés lo que hace que el pelo no pare de caer ni aún estando limpio. Es lo que denominan ‘alopecia nerviosa’ y es considerada como la pérdida de cabello por estrés, ansiedad o nervios. Esta situación va por periodos en los que la caída dura 10 días de manera incontrolada y el resto de forma desigual. No es grave si los periodos de estrés no son constantes pero si lo son cuando la persona sufre de alopecia areata porque además de la caída sufrirán calvas.

Cuando el periodo de estrés se acaba todo vuelve a la normalidad y el pelo no se cae, pero es realmente frustrante ver cómo poco a poco el cabello tan frondoso que tenías se va apagando dejando entrever más parte de la cabeza.

Para evitar esta situación tengo que irme al tópico de dejar de lado los nervios y evitar la ansiedad y los niveles de estrés. A pesar de que es fácil de decir para nada debe ser fácil de hacer. Vivimos en una sociedad en la que el estrés es el primer ingrediente que viene en la gran mayoría de las veces por el trabajo. Lo más recomendable es olvidarte de él una vez hayas acabado tu jornada laboral.

Si ha llegado el punto en el que ya no tienes pelo y te has quedado calvo en el caso de los hombres o tienes poca mata  en el caso de las mujeres es que te ha ganado el estrés la partida y lo mejor que puedes hacer es lucir con elegancia.

No hay que olvidar que una cosa es el estrés y otra muy distinta son los problemas relacionados con cuestiones autoinmunes como la alopecia aureata que es la enfermedad de la calvicie localizada.

 

No te estreses nunca más, tu pelo te lo agradecerá

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