Las recetas de toda la vida siempre son la mejor opción para hacer cuando va la familia a visitarte o los amigos. Si eres atrevido e innovas te puede salir mal o bien, pero si haces lo de siempre acertarás.

El flan con caramelo es uno de los postres más tradicionales que existe por su sencillez a la hora de hacerlo, su sabor delicioso y por la variedad de acompañamientos que tiene. La nata montada es la mejor opción, pero hay gente que le pone trozos de fruta e incluso a veces chocolate.

5 huevos
750 ml de leche
10 cucharadas de azúcar
Caramelo líquido

Lo primero que debes hacer es el caramelo que bañará el fondo del molde. Tienes dos opciones: o comprar el caramelo que ya viene preparado o hacerlo tú mismo de manera muy sencilla. Pon en un cazo cucharadas de azúcar y una de agua a fuego lento y deja que se haga poco a poco hasta que tenga un color oscuro y una textura no demasiado espesa. Cuando lo tengas viértelo en la bandeja en la que vayas a hacer el flan.

Para hacer el flan, bate los huevos, el azúcar y la leche hasta que esté bien condensado y échalo en la bandeja del caramelo. A continuación mete en el horno a 200°C durante una hora. Cuando hayan pasado los 60 minutos déjalo enfriar y luego mételo en la nevera.

Para decorarlo con caramelo crujiente, haz el mismo procedimiento que con el caramelo de la base hasta que se convierta en caramelo rubio y con ayuda de un tenedor echa por encima de un papel de horno el caramelo, formando hilos finos. Cuando se seque sólo tienes que quitar las formas del papel de aluminio y decorar el flan.

También puedes hacer la nata montada y acompañarlo para endulzarlo más.

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