Los productos que se compran en los supermercados no reflejan realmente lo que son en sus etiquetas visibles pero sí en la parte trasera donde en letra pequeña está escrito lo que realmente contienen.

Se han generado una serie de etiquetas con los ingredientes reales bien visibles para que pienses dos veces antes de comprar un producto. Todo lo que comemos realmente son derivados de los ingredientes que deberían ser, como por ejemplo las cremas Knorr que tienen más alimentos procesados que naturales.

 

O la crema de Campiñones que en vez de contenerlos, lleva harina, almidón, glutamato, fécula de patata y sal.

Cuando te dicen que algún producto es más natural o contiene menos conservantes o sal te quieren decir esto otro.

O la leche omega3 de Avena sólo contienen una mínima parte del cereal.

Al igual que la bebida de almendras.

Por no mencionar los famosos palillos de pan con quinoa que es su gran mayoría son pan.

Los zumos detox suelen engañar en gran parte por su bajo contenido en la fruta principal del zumo.

La crema de cacao para niños contiene 28% de azúcar y el aceite es de canola y palma.

 

Asegúrate siempre de leer la letra pequeña

Fotos de Magnet.xataka