Cada vez que educamos a un hijo es normal que éste no entienda lo que le queremos decir y se enfade. O que le digamos de hacer una cosa y no quiera o que se le escape alguna palabrota que ha escuchado en la calle.

Educar a un hijo nunca es fácil y para evitar que crezca como un hijo rebelde lo mejor es castigarle de forma que a él le parezca divertido pero que entienda porqué ha sido castigado. Christine Peterson ha ideado una forma de hacer que sus hijos sepan que cuando están castigados:  sólo tienen que esperar sentados unos minutos. Gracias a varias madreras, pintura azul y botellas de plástico lo ha conseguido.

Con todas las piezas sobre la mesa el primer paso que tienes que dar es pintar las patas y los círculos del color que más te guste. Si no has adivinado lo que es, te lo digo en cuanto veas la siguiente foto.

Exacto, es un reloj de arena. Hay que recortar las botellas de plástico y darles la forma del reloj. El reloj mediano lo que quiere representar es el tiempo que tienes que estar quieto hasta que se le pase el cabreo o aprenda de su error.

Cuando las piezas se unan ya empezarás a verle la forma.

Si llenas las botellas con arena, sal, o azúcar podrás montar la parte de arriba.

Esta mesa reloj sirve para castigar a tus hijos. Cuando hagan algo mal, sólo tienen que sentarse en la mini mesa y esperar a que se haya consumido toda la arena.

Juega tu también a crear cosas originales