Administrar el tiempo es una de las tareas pendientes de cualquier ser humano. Por mucho que nos esforcemos siempre acabamos por tener alguna excusa para no hacer lo que habíamos planeado.

El primer objetivo es querer organizarse, el segundo lograrlo. Para estructurar tu agenda semanal o diaria sólo te hace falta un papel y un bolígrafo. Aleja de ti cualquier aparato tecnológico que te distraiga de tu meta. Mientras estés organizándote evita los ordenadores, móviles, alarmas y timbres porque es una manera muy fácil de perder la concentración si te mandan algún correo o te llaman.

El hecho de que lo analógico requiere más esfuerzo significa que le tienes que dar más importancia y atención. Reescribir tu organización te permitirá tener una actitud más reflexiva hacia lo que estás haciendo y lo que quieres hacer. No pienses que es una pérdida de tiempo. La pérdida de tiempo es no hacerlo.

Para mantener una organización constante debemos diseñar nuestra propia manera de gestionar las tareas. Nunca nos podrá servir la planificación de otro porque no la entenderíamos. A veces también es mejor dejar de lado las aplicaciones o herramientas que te ayudan a hacerlo porque es una forma de liarte más y de hacerte perder el tiempo, primero intentando entenderlas y segundo planificando.

Lo mejor de todo es que si consigues hacerte tu propia tabla de tareas diarias a mano será una buena manera de conocerte a ti mismo porque has diseñado algo solo para ti.Una vez que te hayas organizado, coge el reloj y empieza tu jornada laboral siguiendo los pasos que tú mismo has planeado.

 

Olvida el ordenador por un momento y organízate

Fotos de Forbes