No se aprende a hacer reír a un niño sino que es algo innato. En el momento en el que ves a un bebé sabes qué hacer para que sonría y no pueda parar. Si ves que tu bebé no se ríe te damos unos trucos para que lo haga.

Los primeros años de vida de una persona son muy importantes porque es cuando se produce el desarrollo del niño y esto se consigue  a través del juego y de diversión. Cuando un bebé se ríe quiere decir que está contento, tranquilo y relajado con el ambiente que le rodea. Depende de la edad que tengan y de la etapa psicológica  y cognitiva en la que se encuentren variarán los juegos. Con más de tres meses puedes jugar a la arañita: imita con tus manos el caminar de una araña subiendo por su barriguita y mientras dí “Llega la arañita Pepita para picar la… ¡barriguita!”. Comprobarás cómo el bebé no puede dejar de reír.

Cuando tenga más de 6 meses estás obligado a jugar con él al avión, todo un clásico: sujeta a tu hijo por debajo de los brazos y cógele de la barriga para que no se caiga y empieza a simular que es un avión con distintos movimientos por la habitación. Imita el ruido de las hélices y sorpréndelo con algún bache. Es una manera de despertar su imaginación.

Con más de 18 meses el niño o niña está desarrollando la capacidad simbólica así que ya puede empezar a ver alguna representación. Elige unos calcetines viejos y pinta en ellos los personajes que más le gusten, introduce las manos en los calcetines y representa algunas escenas cotidianas típicas y divertidas.

A los más de 48 meses el niño o niña empieza a dominar el lenguaje, se divierte cambiando las palabras o inventándose algunas nuevas. Y lo ideal para que siga aprendiendo es que juegue a poder hacer un trabalenguas. Es un juego divertido para ellos porque les ayuda a desarrollar su inteligencia y les hace reír cuando se equivocan. También puedes probar con canciones para que intenten entonarlas.

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