Tanto los niños como los adultos en algún momentos de sus vidas han sufrido caídas más o menos graves. Cuando estás en una situación así hay que saber reaccionar y aprender los primeros auxilios para las heridas leves.

Los niños son inquietos y los adultos a veces lo son más. En el patio del colegio, el trabajo o con tus amigos si eres más enérgico de lo normal puede provocar una caída. Si eso sucede lo primero que debes hacer es valorar la herida y si es grave llamar a la ambulancia o a algún amigo para que te lleve a urgencias, si por el contrario es una herida ligera debes actuar de la siguiente manera: Si te has dado un chichón, aplica una bolsa con hielo en la zona afectada durante una media hora.

Si sufres una hemorragia, limpia la herida y bloquea la salida de la sangre ejerciendo presión durante dos minutos y si sigue sangrando repítelo varias veces. Cuando la sangre deje de brotar, debes valorar si es necesario ir a un médico.

No te asustes ni te agobies, tienes que mantener la calma y evitar transmitir tu angustia a las personas que intentan ayudarte para que les sea más fácil reconocerte las heridas.

Lo más importante de todo es limpiar las heridas y desinfectarlas correctamente antes de taponar la herida con alguna venda.

Frente a una caída en la que te has podido hacer realmente daño siempre es recomendable ir a un centro de salud para que el médico observe todas las heridas que te has podido hacer. Mejor que él no va a saber nadie cómo tratarte.

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