El poder de la persuasión siempre ha sido un fenómeno que muy pocos saben dominar, porque el mayor ingrediente para hacerlo bien es tener riqueza de vocabulario y saber elegir las palabras adecuadas.

Cada situación que vivimos es distinta y en cada una de ellas necesitamos de una retórica diferente por el tipo de discusión o argumento que se debate. Cuando un grupo o dos personas hablan o discuten se genera una situación de estrés en la que los argumentos salen por la boca pero no se llega a ninguna conclusión. Si lees estos consejos podrás defender tus ideas u opiniones y convencer a la otra persona de que tienes razón.

Lo primero que tienes que hacer es pensar en todos los argumentos posibles a favor y en contra de tu opinión para justificarla. Tienes que imaginarte la escena y recrear todas las preguntas o dudas que se le pueden plantear a tu oponente y tener respuesta para todas.

En una argumentación no debes alterarte ni levantar la voz, tu tono tiene que ser lineal, tranquilo y que denote seguridad para que la persona que te esté escuchando comprenda todo lo que le estás diciendo e intente complenderlo. Levantar la voz no te ayudará a convencer a nadie.

Cuando exista el diálogo pregunta ¿por qué y cómo? de esta manera haces ver que te interesa lo que tu oponente te dice y además intentas encontrar mediante estas preguntas una reafirmación a tus argumentos. La clave no está en tener razón o no sino en argumentar tu opinión de una manera lógica y simple.

 

Gana tus discursos siempre con este método

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