Nunca hubieras pensado que fuera tan fácil hacer una tarta que sirviera para un cumpleaños o simplemente para después de comer junto al café. Además que la puedes combinar con cualquier fruto rojo.

La tarta de cheesecake de fresa o arándanos es una de las más elaboradas por su ligereza, textura y sabor inconfundibles. Si quieres aprender a hacerla sólo tienes que seguir bien todos los pasos:

800 gr de queso cremoso
200 gr de yogur tipo griego
250 gr de azúcar moreno
3 huevos
Medio limón
3 cucharadas de harina
1 cucharadita de esencia aroma de vainilla
300 gr de galleta
90 gr de mantequilla
Fresas o arándanos
Limón
Azúcar

Con tanto ingrediente parece que sea un arduo trabajo de elaboración, pero no lo es. Primero hay que preparar la base triturando las galletas hasta que quede una masa homogénea y añadirle la mantequilla blanda para que se vaya integrando. Una vez la tengas coge un molde y cúbrelo con papel vegetal y a continuación cúbrelo con la base de galleta y mantequilla.

Con la base ya hecha en el frigorífico, mezcla perfectamente en un bol el queso crema, el yogur, el azúcar, el zumo de limón y la esencia de vainilla. Cuando est,é añade la harina y sigue mezclando poco a poco y de uno en uno añade los huevos con cuidado.Cuando esté todo integrado unta el molde con la base de galletas y mételo en el horno a 200ºC durante 10 minutos. Luego baja la temperatura a 90ºC y sigue horneando durante 30 minutos más. Al acabar déjalo enfriar por 2 horas.

Cuando la cheesecake esté complemente fría, métela en la nevera para que termine de cuajarse y mientras se enfría prepara la cobertura a fuego lento en un cazo con las fresas o arándanos lavados y partidos en trozos, el zumo de limón y el azúcar y remueve apretando un poco las fresas con la cuchara

Cuando el azúcar se haya disuelto, retira del fuego y tritura con la ayuda de la batidora. Déjala enfriar y viértela sobre la tarta para darle el toque final.

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