Nunca es fácil dormir profundamente y menos si viajas en avión. Además de ser incómodo, hay ruidos, los asientos son molestos, no se come bien y los cambios de horario influyen mucho en el estado de ánimo.

Si sigues estas rutinas la próxima vez que vayas a coger un avión dormirás plácidamente. Se ha aconsejado que si se come algo antes de embarcar, la glucosa procedente de la comida provoca la reducción en la producción de orexinas y te produce no estar tan atento a las cosas, de ahí que se tenga un poco de sueño al subir al avión.

El mejor sitio para poder dormir comodamente es en la ventanilla, alejado del pasillo y de las proximidades de los baños o escotillas.

Si no soportas la luz es recomendable que te lleves un antifaz y para evitar el ruido unos tapones y lo importante de todo una almohada para reposar bien el cuello.

Nunca enciendas los aparatos eléctricos como los móviles, eso provoca que estés atento y no te duermas. El método infalible es quedarte mirando por la venatnilla escuchando música.

Cuando subes a un avión, lo mejor es beber agua o derivados como manzanilla, tila o valeriana para que tu cuerpo se relaje durante el viaje.

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Fotos de robbreport