Es costumbre en todos los trabajos que tus superiores te exijan cada día más. Si confían en ti lo harán y tú te sentirás alagado por ello, intentas hacerlo lo mejor posible e incluso te llevas trabajo a casa pero después nunca está compensado.

Día tras día te exigen más en el trabajo, aparecen más problemas y los solucionas, te organizas las 8 horas que dice tu contrato y tus superiores querrían ver más, con más exigencias y encima con un sueldo mediocre. Y si no es así, aunque no te exijan, nunca valoran lo que haces, ni te recompensan por el trabajo bien hecho. Hay muchas cosas por las que un trabajador pierde la motivación en el trabajo pese a que haga todo lo posible por alcanzar los objetivos de la empresa. Acabas por querer salir corriendo pensando que lo que realmente quieres está ahí fuera y no en la oficina.

El cansancio extremo no es porque trabajar canse o te agote sino porque lo que haces no te motiva o estás cansado de hacer siempre lo mismo.

Empeizas a cuestionarte el modo en el que haces las cosas y te vuelves loco intentando reorganizarte. Estas todo el día triste o enfadado y nada te puede hacer cambiar de estado de ánimo porque ese sentimiento no desaparece y menos al pensar que al día siguiente o pasado el fin de semana tienes que volver. Tienes un carácter fuerte y siempre estás con las ironías y los sarcasmos.

Te pones enfermo a menudo, las defensas las tienes bajas y los dolores de cabeza así como los problemas de estómago son causantes de la poca desmotivación que tienes cuando trabajas.

Todo empieza a ser más complicado y te cuesta más hacer las cosas, tu organización se va a pique y no aciertas con nada de lo que haces.

Si no te motiva tu trabajo haz por cambiar tu modo de hacerlo

Fotos de esquire